
Esta tarde me han echado un polvo de puta madre. Llevo un par de semanas de pasivote total, no es que lo prefiera, yo soy versátil 100%, pero es que estoy quedando con pibones que tienen unos rabos de muerte, el que menos 20cnt, y claro ante eso me rindo y pongo el culo sin rechistar. Y el chaval de hoy no era una excepción, 21 cnt, 22 años.
Nos conocimos al medio día por el chueca y me dijo que hasta las 5 de la tarde estaba solo en el trabajo, que el se queda allí a comer y que podíamos echar un rato hasta que vinieran sus compañeros, curra en una agencia de viaje.
A las cuatro de la tarde estaba yo allí, le di un toque en la puerta como me dijo y me abrió la persiana metálica del establecimiento. Un chaval guaperas, alto, con buen cuerpo y vestido con chaqueta y corbata, todo un morbo.
Pasé al interior y el volvió a echar la persiana quedando la oficina a oscura, todo lleno de mesas. Me abrazó por la espalda y dándome pequeños besos en el cuello me llevó al único despacho que había. Empezó a magrearme la polla por encima del pantalón hasta ponérmela dura mientras el refregaba su bulto por mi trasero. Nos volvimos y comenzamos a comernos la boca a saco. Me agaché y le bajé la cremallera del pantalón sacándole la verga, me costó mucho trabajito, estaba muy empalmada y dura. Empecé a chupar con fuerzas lamiéndole el capullo, un cabezón de la hostia, puff ¡que rico chavales!, así todo enrojecido, brillante y con una piel tersa. Daba un gran placer mamarlo y a el, por los alaridos que daba, le debía de gustar mucho. Estuve un buen rato comiéndosela, luego me levanté y proseguimos besándonos. Lolo, así se llama el pibe, empezó a desabrocharme el vaquero metiendo su mano en mi slip acariciándome la verga. A continuación me dio la vuelta echándome sobre la mesa y bajó levemente mi ropa dejando al descubierto solo el culete, luego se desabrochó el pantalón y se puso a refregar su miembro viril por mi rajita, “¿tienes condones?” me dijo con voz entrecortada, “no, el que peta debe de procurar traerlos”, “yo es que no pensaba quedar…”, me quedé en silencio, no dije nada mas. El, muy astutamente, empezó a darme puntacitos en el ojete con su capullo empujando cada vez más fuerte hasta que noté como lo clavaba en mi ano. Yo permanecía en silencio, solo gimiendo del gustazo que me estaba dando “¿te gusta no?, pues imagínatela entera, así los 21 dentro del todo”, “sigue, anda sigue”, “¿sigo, así a pelo?”, empujé un poco mi trasero para fuera metiéndomela algo mas. El chico entendió mi gesto perfectamente, agarró con sus manos mis caderas y embistió mi culo hincándome todo su acero.
Que pasada de metida tíos, hasta el fondo de un solo golpe, sus huevos golpearon mis cachas de una tacada. Empezó a follar, al principio así suavito y cuando se percató de que aquello ya entraba bien y que su misil corría libremente por mi agujero, empezó a adarme caña de la buena, empujando con todas sus fuerzas.
Petaba muy duro, el niño es de los que disfruta dando fuerte y sabiendo que estás sintiendo entera la clavada. Yo me agarraba con los dedos al borde de la mesa con todo mi cuerpo echado sobre ella y mi cara pegada encima de un porta folio de la agencia de turismo. El escritorio se movía a vaivenes al ritmo que marcaba Lolo con sus toques de caderas. Me solté una de las manos y empecé a pajearme, sabia que una petada tan buena como esta había que aprovecharla y correrme con su polla dentro y follándome.
Unos quince minutos estuvimos así, disfrutando de lo lindo, hasta que me dijo que ya estaba a punto y claro la pregunta de siempre “me falta poquito tío, ¿donde quieres que me corra?”, y yo como respondo normalmente, “córrete dentro, después de todo el gustazo que me estás dando no voy a dejar que termines con una paja, venga lléname el culo de leche”, “pufff, de puta madre, gracias ..”, los dos aceleramos nuestros movimientos y a la vez que mi polla encharcaba el suelo con la lefa mi culo se inundaba de su jugo caliente.
El cabronazo cayó rendido encima de mí, suspiraba de gusto, podía sentir su corazón agitado sobre mi espalda.
Nos levantamos, subimos la ropa, y tras darnos las felicitaciones mutuas jajaja, me abrió la persiana y me marché para casa.
Hace un rato nos hemos hartado de reír por el Messenger, resulta que el despacho donde follamos era de su jefa, una tía muy mamona según el. Bueno pues resulta que una compi de el, ha entrado en ese despacho para reunirse con la Jefa y al salir de allí le dice a Lolo, “que asco de tía eh¡, que guarra, tiene todo el suelo lleno de escupitajos y me puesto las suelas de los zapatos perdidas”, jajajajjajaajajajajjaj, que bueno, escupitajos, jajajajajja. Que arte.





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